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Donde estuvo el corral de mi abuelo, hoy está El Aprisco

Nuestro principal objetivo es cuidar a nuestros clientes y hacerles vivir una estancia única, convencidos de que los pequeños detalles marcan grandes momentos.

Queremos que disfrutéis de ese fin de semana, esas vacaciones, ese puente o esa Semana Santa como si estuvierais en vuestra propia casa. Deseamos que la visita a El Aprisco, junto con su entorno privilegiado lleno de historia y rodeado de parajes naturales, se convierta en una experiencia inolvidable, dejando en el corazón una huella más de esas buenas sensaciones tan valiosas y necesarias en el día a día.

Hablando de historia: en el siglo XIX, en la época en que mis abuelos trabajaban la tierra y eran pastores, decidieron construir un corral con distintos espacios. Uno de ellos era un taller donde guardaban las herramientas y donde sus hijos aprendían a trabajar la madera. Allí también resguardaban las máquinas agrícolas y a los animales: perros, gallinas y, por supuesto, el rebaño de mi abuelo.

Con el paso del tiempo y el desgaste de los años, el corral se fue deteriorando hasta quedar en desuso. Las paredes se desprendían poco a poco y, al mudarnos a la ciudad, las nuevas generaciones nos alejamos de aquel modo de vida. Llegó un momento en que no hubo más remedio que demolerlo por completo.

Sin embargo, quisimos rendir un pequeño homenaje a nuestros mayores y sentir su orgullo al ver en qué lo hemos convertido. Hemos creado un espacio que combina lo antiguo y tradicional con lo moderno y actual, dotándolo de todas las comodidades necesarias. El mobiliario y la decoración te sorprenderán por su originalidad y calidez.

Fachada de piedra y garaje de Casa Rural El Aprisco en Hueva, Guadalajara
Exterior de la casa rural desde la calle del pueblo de Hueva Placa oficial de casa rural de cuatro estrellas de Castilla-La Mancha

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